La floración
Tras las primeras lluvias, el cafeto se cubre de flores blancas de aroma a jazmín. Solo dura unos días.
Donde la montaña roza el cielo,
nace el café.
CIMA nace en una finca familiar de las laderas colombianas, donde el café se cultiva como se ha hecho siempre: con manos, con tiempo y con respeto.
Nuestras plantas crecen entre la niebla, abrazadas por la sombra natural de árboles nativos. No hay prisa. La altura obliga al café a madurar despacio, y esa lentitud es la que concentra todo el sabor.
Trabajamos en comercio directo con la finca: sin intermediarios, sin cadenas anónimas. Conocemos al caficultor, conocemos su tierra, y eso se nota en la taza.
"A la finca se llega a caballo.
Y se vuelve con café en las alforjas."
— Cordillera de los Andes · sin atajos
Una planta de café tarda meses en pasar de la flor al grano maduro. Estos son los tres estados que ocurren en nuestras laderas, capturados en la finca, sin filtros.
Tras las primeras lluvias, el cafeto se cubre de flores blancas de aroma a jazmín. Solo dura unos días.
Los frutos verdes ganan tamaño y dulzor durante meses. La altitud fría y los suelos volcánicos hacen el resto.
Solo recogemos las cerezas rojas en su punto exacto. Grano a grano. Mano a mano. Nada de máquinas.
Nuestro café crece en una de las zonas cafeteras más excepcionales de Colombia: tierras altas, fincas familiares y microclimas únicos que dan a cada grano un carácter inconfundible.
— Caficultor: Gustavo Echeverri
La Finca San Esteban está cuidada por Gustavo Echeverri, un caficultor que conoce cada surco de su tierra. La variedad Castillo es resistente y dulce, perfecta para la altura y el clima de Pácora. Apostamos por el tueste natural: el grano se seca con su pulpa, lento y al sol, ganando notas a fruta roja, panela y un cuerpo redondo. Un café de finca, no de catálogo.
Detrás de cada bolsa de CIMA hay alguien que ha pisado la finca, ha estrechado la mano del caficultor y ha visto madurar el grano.
No vendemos café que no hemos catado. No prometemos un origen que no conocemos. Cada cosecha empieza en Colombia — en sus pueblos, sus caballos, sus tierras altas — y termina cuando abres la bolsa en casa.
Eso es lo que significa comercio directo para nosotros: una cadena tan corta que cabe en un apretón de manos.
Compramos en finca, sin intermediarios. El precio justo llega entero a quien sembró y cuidó el café. Trazabilidad completa de la mata a tu taza.
Sombra natural de árboles nativos, sin agroquímicos agresivos. Respeto por la tierra, por el agua y por la biodiversidad de la cordillera.
Solo cerezas rojas en su punto. Recogidas a mano y catadas lote a lote. Lo que no llega a la altura del nombre CIMA, no entra en la bolsa.
Recolección manual, grano a grano, en plena maduración. Solo el café que está listo entra en el proceso.
Lavado y fermentación controlada en finca. Cada lote conserva la identidad de su tierra.
Tueste artesanal en pequeñas tandas. Buscamos resaltar el carácter de origen, no esconderlo.
Empaquetado en fresco y enviado directo a tu casa. Trazabilidad completa, sin intermediarios.
Café tostado en pequeñas tandas. Pago seguro vía Shopify. Envíos a toda España.
Pácora · Variedad Castillo · Tueste natural
250 g · Tueste medio · Notas a panela y chocolate
250 g · Tueste medio · Notas florales y sedosas
El día a día de la finca, los tuestes frescos, los caballos, las nieblas.
@cimacafeorigen